El nuevo color rojo

Hace tiempo que andaba tras ella.Si el impulso existe, éste es uno de esos casos.La música es parte de mí y no puedo separar mi biografía de ella. No se limita a acompañarne o a ser la banda sonora de mis pasos.Tengo sangre, tengo huesos y carne.Estoy lleno de pensamientos, de palabras y de música.Para mí es algo tan serio e importante que me subleva el consumo que se hace de ella.Una de  las cosas que más detesto es llamar música a lo que no lo es.Me da igual que me digan que para gustos están los colores.Las radios y televisiones  de música comercial con sus listas de éxitos que no hacen más que promocionar lo que las discográficas pagan  por promocionar deberían estar prohibidas.No son un ejercicio libre, son puro engaño.Son llana y simplemente una estafa.Llenan la cabeza de incautos oyentes de basura,haciéndoles creer, además, que ellos escuchan lo que quieren escuchar, que son los que deciden.La mayoría de las discográficas tratan a sus productos, esto es lo que son, como mercancias.Son su invento, un puro artificio.Todo, absolutamente todo,ha sido creado;el estilo, la voz, el aspecto,la audiencia. Ofrecen nada envuelta en paquete de regalo.A esa nada le llaman arte y al incauto que toma parte de ese juego macabro, artista.Los convierten en esclavos.Sus vidas pasan a no ser suyas y les indican lo que tienen que decir, hacer,vestir,opinar y aparentar.

La música y los músicos que han llenado mis días son tan importantes para mí como lo son mis amigos o mis libros.Siempre he dicho que no tengo raices, al menos no las siento.Me da igual la tierra en que he nacido, el país en el que vivo o los paisajes que yo no he escogido.Miento, sí hay algo que siento como propio, como raiz de lo que soy y nada tiene que ver con patrias o banderas.La música que me ha atravesado como los libros que me han dejado mudo forman la única patria que siento y la única que me merece respeto.

Con el paso del tiempo uno se va dando cuenta de que los amigos que permanecen son cada vez menos.Como compensación,los que quedan ocupan cada vez un lugar más grande.No importa que tengamos muchas relaciones,mucha vida social.La realidad es que sólo unas pocas huellas permanecen.Debe de ser que tenemos poco espacio en el alma. Con la música ocurre lo mismo.Creemos enamorarnos muchas veces pero siempre hay una vez o unas pocas veces en que descubrimos que lo que antes llamábamos amor no lo era en absoluto.La música y los músicos que aguantan el paso del tiempo, que son inseparables de nuestros recuerdos y que nos vienen a la boca como palabras o amigos queridos son asímismo unos pocos.No se trata simplemente de recordar la canción que sonaba cuando conocimos a alguien,o el disco que escuchábamos cuando nos dejó nuestra primera novia.Es mucho más.Del mismo modo que uno va forjando sus ideas y opiniones también, sin darnos cuenta,vamos absorbiendo unos sonidos, un lenguaje diferente al de las palabras, que no es necesario comprender, que nos ha hecho sentir y ver , desde dentro, de una manera especial y real todo aquello que nos rodea.

En este constante avanzar en el que hemos de quedarnos con lo esencial cada vez ponemos más barreras de entrada a lo nuevo.De vez en cuando, a pesar de nuestros esfuezos,algo nos sorprende cuando ya pensabamos que todo estaba dicho.Ese descubrimiento que se abre paso a través de nuestras defensas tiene el mérito añadido de ser capaz de saltarlas.Ya no somos esponjas.Nos vamos quedando secos.En esas condiciones recibir algo nuevo que nos llene tiene que ser doblemente celebrado.

Volviendo al principio,llevaba tiempo queriendo hablar de una de esas ocasiones en que la sorpresa me ha estallado en la cara.Es una mujer, en un mundo donde los hombres marcan casi todos los caminos,una mujer joven que nació en Madrid pero que canta en inglés.Llega y no se va.Se queda y su voz revuela en nuestra cabeza.Celebro lo que tiene de independiente, de original y de hacer lo que quiere hacer.No sé lo que le deparará el futuro.Espero que sea el que ella decida.Sólo le pido eso: que nadie decida por ella. De momento yo le he amueblado una habitación en mi alma.

Las enseñanzas del taxista

Llovía a cántaros.He tomado un taxi y el conductor ha hecho lo que hacen los taxistas:pontificar.La carretera está llena de estúpidos, ha aseverado.Yo, que estaba distraído y con la mente bien lejos de allí, he hecho lo que hacen los pasajeros en un taxi: le he dado la razoń y he asentido levemente con la cabeza.No se ha quedado contento con mi silencio  y ha exigido que le prestara más atención.Para ello me ha explicado, con la seguridad que sólo tienen los taxistas, que todos los accidentes que ocurren a diario en las carreteras son causados por esos idiotas que la pueblan.Ha interrumpido su perorata un segundo para bajar la ventanilla, tomar aire y llamar hijo de puta al conductor del coche que ha osado adelantarle.Una vez cumplida su misión de impartir justicia ha seguido con su lección magistral. Me ha llenado la cabeza con todos los conocimientos que poseía sobre el arte de la conducción y sus problemas. Yo, de natural, parco en palabras, he sentido la obligación de demostrarle lo interesado que estaba en su conferencia y, por  mostrarme como un alumno aventajado, le he contado que, según los datos que  la prensa daba unos días atrás,los accidentes con víctimas mortales se habían reducido de manera constante en los últimos cuatro años.En mal momento lo he dicho, puesto que  su reacción ha sido como si le hubiese pinchado el alma con un hierro candente.Se ha girado levemente, me ha mirado a los ojos y me ha espetado sin un atisbo de duda: ¿usted no sabe que todos los periódicos mienten?, ningún periodosta dice una sola verdad.Yo sí  conozco la realidad y le puedo asegurar que cada día ocurren más accidentes.Ellos cumplen órdenes del gobierno y escriben lo que les ordenan escribir.Satisfecho al ver mi cara de asombro y más dulcemente que antes le ha llamado gilipollas al conductor del autobús que  ha tenido la terrible idea de detenerse en un semáforo una décima de segundo más de lo debido.

Para no seguir hablando he sacado un cuaderno de mi bolsa y he empezado a mirar sus páginas con interés desmedido.Mi maestro, tal vez pensando que el cuaderno era para tomar apuntes,no ha dudado en seguir echando luz a mi atribulado cerebro.Si yo le contara, me ha dicho,todo lo que uno aprende sentado ante este volante.Llevo veinte años conduciendo y he aprendido más que en cualquier universidad.La calle y la carretera son las que enseñan, no los libros, que no sirven para nada.Instintivamente he ocultado el libro que llevaba a mi lado.Como un cobarde he puesto cara de iluminado y mis ojos le han pedido más sabiduría.Él, dueño ya de la situación,me ha dado tres lecciones de economía,una de filosofía y otra de lengua.Para esta última ha puesto ejemplos prácticos y se ha esforzado.Ha necesitado llamar hijo de perra a un municipal que circulaba en motocicleta y puta vieja a una mujer que cruzaba la carretera para que yo tuviera  los conceptos claros.

Rendido ante tanta sabiduría he tratado de salvar la situación  hablando del tiempo.El taxista, para mi asombro, era también meteórologo.Ha vaticinado que la lluvia persistiría aún un par de días y que tras ella tendríamos no dos ni cuatro sino tres días de buen tiempo.A mi no me hace falta escuchar al hombre del tiempo,me ha confesado sin rubor,nací en un pueblo en el campo y allí todos los niños aprendíamos a predecir el tiempo sin necesidad de satélites ni chorradas de esas.En ese momento le han llamado por radio. Era un colega taxista. Han quedado en hacer un alto en la jornada laboral y tomarse un café de media tarde.Te tengo que contar un par de cosas he oído que le decía mi chamán a su compañero.

Llegábamos ya a mi destino y yo pensaba, ingenuamente, que mi instrucción tocaba a su fin.Pues no,me equivocaba de nuevo.Mi benefactor, al ver a unos obreros trabajando bajo la lluvia en el arreglo de una acera les ha llamado inútiles entre dientes.No tengo nada contra los extranjeros pero es que además de quitarnos el trabajo, no saben hacer nada me ha explicado condescendiente.Más mano dura es lo que hace falta y no tanta permisividad.Yo les metería en cintura.Estos políticos son unos jodidos ladrones y unos cantamañanas.

Anodadado,en un silencio inquebrantable, he descendido del vehículo tras pagar religiosamente la cuenta.Allí estaba yo, solo bajo la lluvia, viendo alejarse al taxi y a mi maestro dentro de él. He sentido una sana envidia por el amigo que iba a compartir con él café y sabiduría.

Caminando desamparado y sin consuelo, he recordado a otro taxista que conocí nada más llegar a Londres por primera vez y que , cuando se enteró de que mi intención era estudiar inglés en una escuela, sonrió y me dijo crípticamente: es una tontería estudiar, el inglés se aprende follando.

Yo no tuve más remedio que aprender el idioma en la escuela.

PD: Al llegar a casa he quemado todos mis libros y papeles.Mañana mismo voy a ir al banco para pedir un préstamo y comprarme un taxi.Toda la vida pensando que la sabiduría dormía en los libros y ahora descubro que viaja sobre cuatro ruedas.

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Culpa y responsabilidad

La mejor manera de no sentirse culpable es hacer lo que nos mandan.El militar que provocó una masacre con su decisión siempre se defiende cuando es acusado con el argumento de que cumplía órdenes.Los niños y los jóvenes no son responsables de nada porque hacen lo que se les dice.Los seres humanos, en general,se escudan siempre en la obediencia debida a los padres, a los superiores, a los jefes o las propias leyes, para eliminar la pesada carga de la responsabilidad de sus endebles espaldas.La falta de  responsabilidad, así vista,nos libera de un plumazo de algo peor: la culpa.

La aspiración de todo ser humano es la felicidad. Partimos de la base de que todos queremos vivir.Para vivir tenemos que tomar las decisiones que creemos más convenientes para nosotros. Si hablamos de hábitos saludables llegar al consenso no suele ser muy difícil.Una alimentación sana,ejercicio y un descanso suficiente son, entre otras cosas ,elementos objetivamente necesarios y buenos para conservar la vida.Determinar que el exceso de grasa es perjudicial para el organismo no crea conflicto alguno.Si lo sabemos y la consumismos somos absolutamente responsables de las consecuencias.Nada nos puede salvar de la culpa que acarrearía la irresponsabilidad de querernos mantener sanos y vivir  y tomar decisiones, no erróneas, sino culpables.

En otro órden de cosas, tratar de dirimir lo que es objetivamente bueno y malo para todos es harto difícil. Lo que me conviene a mí puede perfectamentre no convenir a otro.Para solucionar esto nos vendrían muy bien  los diez mandamientos.Para eso se inventaron.Si tuviéramos algo objetivo e incontestable que nos quitase la responsabilidad de escoger y de decidir, todo sería más cómodo. Esa panacea no existe.El paso que hemos dado es pasar de la palabra de dios a las palabras de los hombres.De la orden al consenso. De lo subjetivo a lo colectivo.

Uno se siente culpable cuando no actúa siguiendo su conciencia.La sociedad considera culpable al que no cumple con la norma.Uno actúa responsablemente cuando cumple con su deber. Es, de la misma forma irresponsable,cuando hace dejación de sus, valga la redundancia, responsabilidades.Se puede, por tanto, ser culpable ante los ojos del mundo pero no serlo para uno mismo.

La culpabilidad tiene un componente más ético.Cada uno sabe cuando ha actuado siguiendo su conciencia y cuando no.La responsabilidad, sin embargo, tiene más que ver con el compromiso adquirido y con la capacidad misma de adquirirlo.Por eso el nazi se declara irresponsable. Ha cumplido órdenes.La relación entre responsabilidad y culpabilidad no es directa.Se puede ser irresponsable pero culpable. El niño no responde por sus actos pero eso no le exime de la culpabilidad.La sanción la pagarán sus padres, se hacen responsables de los hecho por su hijo, pero no son culpables de la tropelía que su vástago cometió.El niño pega un puñetazo y rompe las gafas de su compañero de clase. El padre las paga. El niño es culpable, el padre responsable.

Cuando nos sentimos culpables pensamos mal de nosotros mismos.Nos sentimos mal.Sin que podamos evitarlo surge dentro nosotros ese sentimiento. Cuando hemos sido irresponsables, cuando no hemos acatado una orden podemos ser culpables para los demás pero sabernos inocentes por completo.

La civilización occidental está traspasada por los valores judeo-cristianos y en ellos  la culpa juega un papel determinante.El pecado original nos obliga a sentirnos culpables desde el momento en que nacemos.La vida consiste en redimir esa culpa y alcanzar gracias a ello el premio de la vida eterna.El valle de lágrimas es el único escenario posible donde esta vida culpable es posible.La muerte de dios, la reafirmación del hombre,tal como Nietzsche nos quiso decir,es la necesaria condición para transformar ese mundo culpable y negativo en otro donde el ser humano se afirme  y consiga cambiar de valores. Esto no nos lleva a un mundo feliz donde hacemos lo que queremos al no estar bajo el mandato divino.La vida sigue siendo trágica en el sentido de que la lucha por la superación y el logro de la libertad así lo son y así lo serán siempre.

La capacidad de elección es la que nos dota de responsabilidad.Somos, por ello, responsables de nuestras decisiones pero no culpables de sus consecuencias o al menos no siempre.Caben ejemplos en todos los sentidos. Cuando yo decido libremente actuar de determinada manera soy responsable de mi decisión.Ante eso sí debo y puedo responder.Si mi decisión ha ocasionado un mal a otro, puedo o no sentirme culpable.Yo hice lo que creía conveniente para mí.La responsabilidad es de aquel que decide, la culpabilidad es de quien la siente.

La conciencia es la que determina la culpabilidad. Si yo decido conducir a 2oo kilómetros por hora y atropello a alguien soy culpable.Cuando una persona hace eso y no se siente culpable del daño causado lo consideramos enfermo o loco. Tratamos de quitarle la responsabilidad de sus actos.La persona que exhibe un collar de diamantes no es culpable de que se lo roben.El que roba para comer es responsable de sus actos pero puede perfectamente no sentirse culpable.

Culpabilidad y responsabilidad,en definitiva, son dos conceptos que se entreruzan.A veces es sencillo deslindarlos, otras, al contrario parece que son consecuencia una de la otra.Una, la culpa,requiere conciencia y sentimiento.Es algo interno, no se puede imponer y nada podemos hacer para evitarla. La otra, la responsabilidad, tiene más que ver con el compromiso y la obligación y podemos vernos sometidos a ella independientemente de nuestra voluntad.

Los jueces se empeñan en dilucidar si el acusado es culpable o inocente. Eso es imposible. Suficiente trabajo tendrían con declararnos responsables o irresponsables.

Tan complicado es este asunto, tan trágico es vivir con él a cuestas que en demasiadas ocasiones nos refugiamos en la obediencia ciega,en el dios que todo lo sabe, en las leyes intocables para no ser valientes. El animal cuando lucha por conseguir comida no es valiente, cuando cuida de sus crías no es responsable y cuando entrega su cuello al más fuerte no es cobarde. El hombre, en cambio, cuando toma una decisión que le conviene, es valiente, cuando cumple con lo que considera su deber, es responsable y cuando no es capaz de decidir u obedece porque se lo mandan no es más que un simple cobarde.

¿Qué se puede hacer cuando es posible lo uno y su contrarrio? Cualquier combinación entre culpabilidad y responsabildad y sus contrarios es posible.

¿No es suficiente tragedia?

El iceberg dormido

Ya nunca se habla de uno mismo. De verdad. Enfrentándonos a lo que realmente somos. Tal vez, si nos miramos profundamente, no nos guste lo que descubrimos.Hemos desarrollado una habilidad para hablar de todo y alejarnos cada vez más de nuestro yo verdadero, ese que se esconde agazapado dentro.Puede que la única ventaja de este hábito sea no dejar ver monstruos escondidos.

Si nos sometiéramos a un interrogatorio privado, sin más testigos que uno mismo y con el compromiso de decir la verdad y nada más que la verdad, nos quedaríamos en silencio.Tras tanto tiempo de ocultar, de enmascarar lo que de verdad pensamos y sentimos, nos veríamos incapaces de expresar lo que realmente somos.

No somos mentira, somos disfraz que no es lo mismo pero es igual.Estamos entrenados desde nuestro nacimiento a no expresar lo que de vedad pensamos.Las opiniones las matizamos, los sentimientos los fingimos y el pacto y la norma social van convirtiéndonos poco a poco en sombras educadas. Estamos preparados para la convivencia, compartimos espacios y tiempo pero sólo dejamos ver la punta del iceberg.Ésta, además, aparece maquillada,sin aristas y olvida frecuentemente todo lo que oculta por debajo de la superficie. Eso es, somos mera superficie. El iceberg flota en el agua, saca la cabeza  y olvida donde quedó su sustancia.

Somos máscaras que poco a poco hemos ido tallando, que ocultan hasta el olvido la verdadera expresión de nuestra cara.La goma que la unía a la cabeza hace tiempo que se fundió con ella.Vivimos para fuera.Dentro no hay  ya nada. De tanto fingir olvidamos que estamos fingiendo.De tanto hablar en vano llegamos a odiar el incómodo silencio.

Nos pasamos la vida buscando respuestas cuando  nunca supimos plantear  las preguntas adecuadas.Cumplir con lo que se espera de nosotros ocupa todo nuestro tiempo y al final, la vocecita que débil se rebela desde dentro, no se escucha, se apaga lentamente como la llama de una vela.La conciencia,única demostración de nuestra existencia, duerme, siempre duerme.Son las pesadillas de la conciencia dormida las que a veces nos sacuden, las que nos hacen atisbar la verdad oculta, las que ponen de manifiesto que no soy lo que aparento ser, que soy el otro.

Mentimos, constantemente mentimos, pues mentir es no ser uno mismo.Repetimos lo que nos enseñan,adoptamos la mayoría como ejemplo,seguimos caminos ya trazados y al que se sale de él, lo condenamos  por la terrible falta de hacernos ver que no somos más que sombras, por demostrar que la certeza no es más que un refugio, un espacio cerrado a la duda.

Malgastamos la vida en empresas sin sentido, hablamos de paz y nos beneficiamos de la guerra,ayudamos para ser admirados,fingimos para ser aceptados  y nunca decimos lo que de verdad pensamos.Buscamos la  protección del héroe, creamos ídolos de barro para luego derribarlos.Matamos lentamente aquello que más queremos.

La revolución se ha convertido en decir lo más sencillo.Te quiero, lo siento, no estoy de acuerdo, me he equivocado, ayúdame, no me gusta, pienso que, soy diferente, no me apetece son ahora frases incendiarias,lemas, pintadas en las fachadas.Ser valiente es decir no, defender lo distinto, lo auténtico.Hablar sin pensar que nos están escuchando.Es tan difícil encontrar algo original, algo que sea claro y distinto.

Los niños aprenden imitando y los adultos continúan haciéndolo.Las grandes palabras se han quedado huecas de tanto usarlas.Necesitamos una banda sonora para emocionarnos. La verdad, así desnuda,nos deja indiferentes.La novedad provoca espanto y corremos a refugiarnos en las faldas de la muchedumbre, en los brazos sin vigor de la gente.

Los animales, nos decían, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Nosotros no, los humanos somos diferentes.Es cierto, nosotros también hablamos en vano.Hablamos para no quedarnos en silencio.El silencio nos aterra.La noche, el sueño donde yo ya no gobierno.El sueño que enturbia nuestra vida al recordarnos el pozo infinito que hay de carne para adentro.

Seguimos vivos, eso sí.Unos llaman a esto éxito, otros esperanza.Todo es relativo.

Ya nunca se habla de uno mismo.Somos tan conscientes de eso que preferimos la inconsciencia,dejarnos llevar y que otros decidan lo que luego criticaremos.No soportamos vernos en el espejo, no por viejos, no por feos sino porque no nos reconocemos.

Destellos de verdad, creación, arte.Vislumbramos también lo que pudo ser y no fue.El error, el mayor error de todos, es pensar que de esto tienen la culpa los otros.

A pesar de todo sonreímos,amamos, trabajamos y creamos condiciones para que algo, de vez en cuando, cambie.Sobrevivir en el más absoluto egoísmo es la mejor prueba de que otro mundo es posible.El ser humano es fuerte. Sólo hace falta que despierte.

Juez y parte

Ayer estuve de visita en el Palacio de Justicia. Me acompañaba un grupo de estudiantes.Tuvieron oportunidad de conocer para qué sirve el registro civil. Por muchos esfuerzos que hizo la encargada no logró entusiasmarles en absoluto.Nos enseñaron los quirófanos donde se practican las autopsias a aquellos que han fallecido por muerte violenta.Aquí, la tensión y la atención fueron en aumento,sobretodo cuando la forense puso en funcionamiento la sierra que se utiliza para abrir cráneos.Más tarde los encerraron en un calabozo donde los detenidos esperan el comienzo de su juicio.Les gustó, no cabe duda, querían permanecer más tiempo.Estuvimos también en una sala de reconocimiento desde la que puedes mirar a través de un cristal a los sospechosos sin ser visto. Por último, asistieron a varios juicios.Guardaron el silencio que se les había pedido.Se respiraba seriedad en el ambiente.El que más les llamó la atención fue uno en el cual una mujer denunciaba a un hombre por amenazas e intento de agresión. Pudimos escuchar cómo, primero la mujer, y más tarde el hombre, contaban su versión de los hechos.Por supuesto, cada uno de ellos narró una historia totalmente diferente,o, mejor dicho,la misma historia de dos maneras distintas.Para complicarlo aún más, el único testigo presencial no se presentó al juicio.
Cuando la jueza, una vez oidos los testimonios y los alegatos de los abogados dejó el juicio visto para sentencia, todos nos quedamos pensativos.Salieron, creo yo, decepcionados al no poder conocer el desenlace.
Hoy, al comentar con los estudiantes lo que ayer presenciaron, tampoco hemos podido llegar a ningún consenso.
Para unos estaba claro que el acusado era culpable y que mintió todo el rato.Además, tenía antecedentes. Para otros, al contrario, la denunciante era una mujer histérica que vio amenazas donde no las había.Los partidarios de la culpabilidad del acusado les recordaron que la demandante había sido magistrada.Eso debían tenerlo en cuenta.
Les he pedido entonces que se pusieran en el papel de la jueza y que trataran de argumentar sus veredictos.Eso ha sido como pedir peras al olmo.A nadie se le ha ocurrido que la falta de pruebas obligaba a guardar silencio.Esta opción no la podían contemplar.Al culpable había que castigarle y si la justicia no lo hacía deberían hacerlo otros.
Cuando les he planteado si consideraban preferible que un culpable quedase libre al hecho de castigar a un inocente, me han mirado como si les hablase de algo inconcebible.Alguno,incluso, ha considerado la posibilidad de obtener la confesión del culpable utilizando cualquier medio.No saben lo que es un eufemismo pero sí saben utilizarlo.La rabia de que su presa se les escapara podía más que el tremendo peso de la duda.Les dolía más en su conciencia la injusticia de la libertad inmerecida que la injusticia del castigo sin pruebas.
Parece razonable pensar que alguno se hubiera mostrado más sereno y hubiese admitido que la fuerza de la ley es precisamente no utilizar la fuerza, que la justicia no es infalible pero que hemos de evitar que se aleje lo más posible de la imparcialidad, que lo arbitrario es todo menos justo.Pues, no. Estaban excitados y querían una solución ya.Es como si una película termina sin desvelar el misterio. Se sienten estafados.
Una jueza que deje en libertad a un acusado por falta de pruebas les parece un ser melifluo e indigno del cargo que ejerce.
Creo, y no tengo mucho temor a equivocarme, que prefieren la justicia tomada por la mano de uno, que el triunfo de la duda razonable.
He tratado de ser didáctico y les he planteado casos donde vieran la imposibilidad de llegar a una conclusión clara y concisa.Les he hablado de la palabra de uno contra la de otro, de la falta de pruebas, de la imposibilidad de que un juez base su sentencia en lo que él cree, en fin, he tratado de hacerles comprender que la justicia sólo vale si está basada en hechos, pruebas y datos objetivos.Me he inflamado cual pastor que trata de enseñar a su rebaño y sólo he encontrado decepción.Me miraban como si fuera un cobarde que no se atreve a agarrar al toro por los cuernos, que no tiene agallas para tomar decisiones ni para aceptar responsabilidades.
Visto esto y ante la imposibilidad de convencerles hemos hablado de otros temas. Les he explicado que el sentido de las penas no es, o no es tan sólo, castigar, les he hablado de la posibilidad de los presos de reducir condena,de cómo, a veces, las propias leyes obligan a excarcelar a personas de las que no tenemos certeza de si están preparados para ser libres, de cómo la sociedad y el poder judicial en su nombre no puede decir alegremente quién es merecedor o no de la libertad.
Ellos, jóvenes, han reaccionado con virulencia y clamaban justicia.Preguntaban por qué no exixtía en nuestro país la pena de muerte o al menos la cadena perpétua.Les parecía sospechoso y en el fondo injusto la posibilidad de reducir condenas gracias al buen comportamiento, trabajo o estudios. La reinserción es un cuento chino.El que la hace la paga.
Todo esto lo he escuchado y no me ha sorprendido.Lo he escuchado muchas veces.
¿Qué falla en una sociedad en la que cuando uno es el acusado exige todos los derechos, pero cuando el acusado es otro no hay derecho que valga?
Al acabar la clase, una alumna me ha contado orgullosa cómo un amigo suyo fue despedido del trabajo, denunció a la empresa y fue a jucio. Lo perdió.Como la justicia no le satisfizo pagó a otra persona para que quemara el coche de su ex-jefe. Para entonces teníamos a nuestro alrededor a un coro que reía satisfecho con el final de la historia.
He recogido mis libros y mis papeles y he abandonado el aula cabizbajo.
En la siguiente clase me he negado a corregir el trabajo de una alumna.Le he dicho que  ella no  era la autora de  esas palabras, que saltaba a la vista que se había limitado a cortar y pegar lo que otros habían escrito. Con el poder de la justicia en su mano, con el derecho que los romanos nos regalaron, me ha espetado triunfante: no tienes pruebas.Yo, que había aprendido la lección, le he puesto un cero.

Reflexiones sobre la educación

El hombre no llega a ser hombre más que por la educación.No es más que lo que la educación hace de él.Es importante subrayar que el hombre siempre es educado por otros hombres y por otros hombres que también fueron educados. Inmanuel Kant

El tema de la educación es un tema complejo.En algunos países del mundo se han hecho grandes avances.El primero, considerar la educación como una necesidad.El segundo, y más importante, considerarla una necesidad de todas las personas, no sólo de una parte.La consecuencia de esto es que el estado ha de hacer suya la obligación de  ofrecer un servicio público y gratuito para que todos los ciudadanos, sin excepción,puedan acceder a él.Hasta aquí creo que no debería haber  problema en ponerse de acuerdo.No pequemos de ingenuos. El problema persiste.La educación es todavía el derecho de unos pocos en muchos lugares de este planeta.No es la falta de medios el mayor problema sino  la terquedad,el fanatismo,la repugnante creencia de que no todos somos iguales, el desprecio de parte de los otros,la diferencia entre puros e impuros, dignos e indignos,ricos y pobres, hombres y mujeres como sujetos de derecho.No nos podemos refugiar en que las culturas son diferentes y que todas son respetables.Las culturas, obvio es decirlo, no son, por sí mismas, merecedoras de respeto.

Los países del mundo no se diferencian por la cantidad de habitantes que tienen sino por lo que se ha dado en llamar su capital humano.La cultura, la costumbre de aprender,la capacidad de discernir la correcta información en las fuentes adecuadas, el fomento de la curiosidad,el  grado de preparación y la cualificación profesional son los aspectos que marcan las diferencias entre unos países y otros.La autonomía personal debería  ser el principal objetivo de cualquier sistema educativo.El estado debe dejar de ser papá o mamá para ser nosotros.El estado no tiene la misión de adoctrinar sino de dar la oportunidad a los ciudadanos de alcanzar la libertad.La ignorancia y el adoctrinamiento conducen por diferentes caminos al mismo lugar: la tiranía.

Lo que no podemos evitar es que cada época tenga unos valores predominantes y que estos sean transmitidos a los que serán los ciudadanos de mañana.El único argumento que podemos esgrimir para actuar de esta manera es el consenso.No hay otro posible.La clave está en que enseñemos que eso que trasnsmitimos ha sido alcanzado mediante el acuerdo y que de la misma manera podrá ser cambiado. Esa es la diferencia fundamental con el adoctrinamiento.Quien adoctrina no abre puerta alguna al cambio.La ética, entendamos bien el término, está basada en el egoísmo, todos queremos estar y sentirnos bien.Si conseguimos que el bienestar se extienda entre los demás  estamos garantizando  el propio.

La ilustración sostenía que sólo la razón podía conseguir un verdadero desarrollo de la humanidad.El desarrollo intelectual parece ser el único medio de hacer desaparecer la ignorancia y el oscurantismo.Para que uno sea dueño de su propio destino ha de ser capaz de tomar decisiones.Las decisiones se toman sólo en libertad.En último término es la razón quien nos puede librar de la tiranía y por tanto la que que nos puede hacer conseguir la libertad.

Las élites intelectuales han ido marcando los cambios históricos que, mal que bien y  poco a poco, nos han ido conduciendo a un mundo, no sé si mejor pero al menos con más oportunidades de extender la justicia.Durante la mayor parte de la historia las élites se formaban, no por los más dotados intelectualmente, los más preparados o los más esforzados sino por aquellos que ya habían nacido dentro de ella.Era un club privado al que no se podía acceder.La puerta estaba cerrada desde el mismo día de su fundación. La extensión de la educación es el único medio no de entrar sino de conseguir que tales clubs desaparezcan.Las élites, en cualquier campo, siempre existirán.La diferencia debe estribar en que las puertas estén siempre abiertas y  que el acceso esté permitido sin excepción.Siempre habrá mejores matemáticos, físicos, arquitectos, escritores,filósofos y políticos.Esto es cierto  como lo es que nuestra misión es que todos tengamos las mismas oportunidades de serlo si nos interesa.

La educación es, vistas así las cosas, el derecho más elemental, más allá de los considerados básicos para sobrevivir.La mera supervivencia no nos concede dignidad alguna.La dignidad humana se alcanza gracias a la razón.La libertad y la iguladad no tendrían que suponer esfuerzo alguno para nadie.Al ser humano se le deberían suponer como al soldado la valentía. La educación, el acceso a la cultura, el desarrollo de la razón, sin embargo, requieren esfuerzo. Es el derecho que más trabajo requiere.El acceso a ella tiene que estar garantizado.Hasta dònde llegue cada uno es algo que no se puede saber, medir ni controlar.En una sociedad justa debería estar sólo en nuestras manos.

La gente muere de hambre,las guerras y la violencia acaban con la vida de incontables seres humanos, las epidemias diezman la población en los países más pobres.Las injusticias, las desigualdades y la falta de libertad son el pan de cada día.La razón fundamental de que todo esto suceda es la ignorancia.La ignorancia nos es útil para imponer nuestras ideas y nuestras creencias.Moldeamos gracias a ella el mundo a nuestro antojo.Mantener conscientemente y pudiendo evitarlo a los demás en la ignorancia es el mayor de los pecados.Las élites que surgen naturalmente son inevitables aunque no sean lo deseable, las élites conseguidas a hierro y fuego y mantenidas con el  engaño son el más evidente síntoma de que el mundo está enfermo.

La educación, en estas condiciones, adquiere un papel vital si queremos que el estado de las cosas cambie.Decir esto no va mucho más allá de decir una obviedad.El verdadero problema, el más  difícil de resolver  es cómo educar.El más difícil todavía es educar a quien no quiere ser educado.Nadie rechaza para sí mismo comida,ropa y refugio,pocos se oponen a la libertad y a la igualdad  pero muchos no llegan a comprender el alcance de la educación.No hablo de la mera transmisión de conocimientos y valores. Voy más allá. Hablo de conseguir que cada uno de nosotros se considere un ser humano autónomo, libre y por tanto valiente.

Los derechos humanos están muy bien.Tal vez nunca en la historia ha habido un mejor conjunto de buenas intenciones.De poco sirven mientras la mitad de la humanidad no sabe tan siquiera leerlos.(Y la otra mitad los utiliza sólamente en discursos solemnes.)

El impermeable azul

Son las once de la noche, final de septiembre, te escribo  para decirte que ayer estuve allí, sentado entre tantos, escuchando tu voz profunda,cargada de palabras y de años.

Hace frío, está lloviendo, pero  me gusta dónde estoy ahora.Tu música llena esta desapacible noche.

He oído que te estás construyendo una casa perdida en las montañas para buscar dentro de ti lo que no encontraste fuera.He oído también que alguien te ha estafado, que te has visto obligado a volver al mundo, que vives de nuevo en la carretera, en todos los lugares y en ninguno, que has tenido que  dejar tu retiro de silencio y sosiego. Siento la causa pero no el efecto. Aún conservo la impresión de verte con tu traje y tu sombrero negro,  tu pelo ya blanco y  tus movimientos plagados de años y  elegancia.

La última vez que te vi parecías tan viejo, tu cabeza rapada,tus ojos cansados. Tu  aspecto de dandy olvidado en el tiempo. Vivías de espaldas al mundo, meditando, buscando la paz que a mi me procuran tus canciones. Has estado en todas las estaciones, has probado todas las respuestas pero la eterna pregunta permanece.

Bien, ahora te veo y me alegro. Reconozco vida en tu mirada, pasión en tu voz y futuro en la poesía que derramas.

Te envío saludos. Quiero que sepas que todo lo que vi, todo lo que escuché y sentí no escapará nunca de mí.Qué te puedo decir hermano,ángel y asesino ¿Qué más puedo añadir?

Te echo ya de menos. Me apena pensar que quizás ya no haya próxima vez. Me alegro de que te hayas cruzado en mi camino.

Si alguna vez pasas por aquí, quiero que estas palabras conserven el impulso que me ayudó a escribir, que aprecies el calor que quieren desprender.

Gracias por los problemas que has borrado de mis ojos. Pensaba que estaban allí como parte de mi, por eso nunca lo intenté.

Volví a casa con tu música en mi mente, tu voz viajaba en el aire y el mundo era un poco mejor que antes de verte.

Sinceramente,

J.

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Veintisiete letras

Escribir es ponerse a ello.Yo, últimamente estoy seco.La pereza siempre acompaña a la sequía.Quiero pero no puedo.Tal vez no puedo porque no quiero.No es por falta de temas.Mi cabeza siempre bulle de actividad y me suele costar mucho detenerla.Los temas, las ideas llegan pero se van sin que pueda atraparlas.En estos días, cuando estoy tranquilo, el cuerpo me pide no hacer nada, no hablar, no pensar, callar.

Escoger un tema sobre el que escribir no es como elegir unos zapatos en una tienda.Si existiera un almacén  de ideas no serviría de nada.Uno no se lleva una brillante idea en una caja y luego, en casa, la desenvuelve y la plasma negro sobre blanco.

No busco inspiración. Hablo de decisión y de ganas.Hay veces en que es suficiente teclear dos palabras, las que sean, y las demás les siguen como corderos, parece que vienen sólas. Todo fluye.Entonces es cuando escribimos fuera del tiempo y sólo el sonido de las teclas o el rasgar del lápiz sobre el papel ocupan todo nuestro  universo. Cuando noto  que tras un párrafo me quedo inmóvil, que leo y releo lo que ya he escrito, entonces, sé que es inútil seguir.Si lo hago ya no seré yo quien escriba.No merecerá la pena.Eso es artificio.

No negaré que hay ocasiones en las que un tema me parece interesante,abro mi cuaderno y lo anoto.Más tarde, cuando encuentro el  tiempo, me pongo a escribir sobre él. Casi nunca funciona.Escribir es ponerse a ello en el momento oportuno.No vale de nada retrasarlo.A mí no me funciona anotar ideas, hacer esquemas y borradores.Casi todo lo que escribo no es premeditado, tampoco lo llamaría improvisado pero se acerca más a esto último.No quiero caer en la tentación de hablar de musas y de inspiración.No creo en ellas en absoluto.Como casi todas las creencias no son más que una imagen poética de algo mucho más mundano.Uno escribe lo que es, incluso si plagia no puede evitar dejar algo de sí mismo en la copia.

El tema que más interesa a todo aquel que escribe es uno mismo. Somos la medida del universo.La intención final de todo lo que hacemos es explicarnos a nosotros mismos.No quiere decir esto que tengamos que escribir expresamente sobre nuestra persona.Los escritores, malos o buenos, son irremediablemente egocéntricos.Ven el mundo, tratan de describirlo pero lo hacen de la manera menos científica posible.Si no lo hicieran así sería mejor dedicarse a las matemáticas y seguir devotamente el método científico.La literatura objetiva es una falacia, una contradicción.Incluso el periodismo, que dicen debería tratar los asuntos objetivamente,peca casi siempre de lo contrario, haya o no oscuras razones entre bambalinas.

Cuando escribo las palabras forman un todo.Siento que la expresión de ideas, la  explicación de conceptos o el mero ejercicio de colocar palabras juntas me libera.Me quito, literalmente, un peso de encima.De la misma manera que el que practica deporte se relaja  a través del cansancio dulce tras el ejercicio, yo libero mi mente de palabras que hasta entonces parecían vivir ocupando lugares ignotos de mi cerebro.

Escribir es ponerse a ello en el momento oportuno y hablar de lo único que sabemos hablar: de nosotros mismos.

Yo no sé escribir para los demás.Yo soy cuando escribo mi interlocutor y mi futuro lector.Es grato ver las palabras, que minutos antes bullían en la cabeza a la velocidad de la luz,ahora detenidas, ordenadas por puntos y comas, formando un conjunto bello como un cuadro. Comtemplar una hoja llena de palabras, tener entre las manos un papel que suena diferente ahora que está lleno basta para encontrar satisfacción tras el esfuerzo.

La vanidad viene después.Que a uno le lean,que uno provoque reacciones,que guste lo que ha escrito es casi siempre halagador.Es ridículo negarlo.Incluso el poeta enamorado que declara su amor a través de las palabras más bellas necesita primero expresarse a sí mismo, vaciarse.Si luego su amada lee las palabras que ella inspiró y provocó, el poeta obtendrá doble premio pero no el único.Escribir llega a ser algo irremediable.La experiencia de la escritura es completa en sí misma.Lo demás es adyacente.

La escritura es un círculo.Los círculos son cerrados.Las palabras que lo dibujan no forman una barrera compacta.Las palabras se entrecruzan, se enlazan con otros círculos.Tienen un inmenso poder: la comunicación.La magia de la comunicación es que se da entre elegidos.Así,al menos, sentimos a aquellos que parecen habernos comprendido.

A Newton le cayó una manzana encima.Vio la luz.Comprendió lo complejo a través de lo simple.El que escribe,ve en la palabra flor, en la palabra mesa mucho más que cuatro letras.

Escribir es precisamente eso, atrapar lo difícil gracias lo simple.Uno y el universo encerrados en veintisiete letras.