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	<title>Comentarios en: Vivir y competir</title>
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	<description>Desde mi ventana</description>
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		<title>Por: violeta</title>
		<link>http://jusamawi.wordpress.com/2008/05/10/vivir-y-competir/#comment-77</link>
		<dc:creator>violeta</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 May 2008 16:19:10 +0000</pubDate>
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		<description>Respirar o proponerte el objetivo de pulir tu expresión oral de origen humilde-por poner un ejemplo- no son equivalentes. En el primero  no interviene la voluntad; en el segundo, sí. Y en esto la voluntad está relacionada con la libertad. Con esto quiero decir que proponerse metas u objetivos elaborados desde la voluntad y desde la libertad  resulta algo que que nos humaniza. Lo que pasa es que muchas veces podemos caer en el error de creer que proponerse metas, per se, es algo bueno que nos ayudará a mejorar. Y aquí comparto tu opinión acerca de la mentalidad empresarial que nos inunda. Pero, ¿no será más bien un problema a la hora de establecer criterios, más que un problema de marcarse o no objetivos? Es decir, el bondadoso padre que se afana en inculcar a su retoño la conveniencia de estudiar **** en vez de **** porque así  logrará una mejor salida profesional se está equivocando porque utiliza un criterio materialista cuando debería emplear otro criterio, quizá el de plantearse una formación, porque esa es la etapa en la que está instalado su bienamado hijo. En este caso, no creo que se equivocaría por plantearle objetivos; más bien sería por confundir el criterio. 

Otra cosa es la competitividad, la necesidad de rivalizar. Eso no es bueno en sí, ni creo que tampoco venenoso. Muchas de las actividades humanas están basadas en la competitividad: el deporte, el juego. Sólo que si consideramos la competitividad como un objetivo (“ser competitivos”) en vez de lo que es -una capacidad para conseguir algo que otro quiere también- pues tenemos muchas papeletas para ser desgraciados. 

Me he liado mogollón, así que termino esta estupidez: los objetivos,  la rivalidad están con nosotros, pero a nuestro servicio, no para jodernos la vida. Para evitarlo, lo mejor es pensar un poquito todos los días o por lo menos no aceptar las cosas sin filtrarlas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Respirar o proponerte el objetivo de pulir tu expresión oral de origen humilde-por poner un ejemplo- no son equivalentes. En el primero  no interviene la voluntad; en el segundo, sí. Y en esto la voluntad está relacionada con la libertad. Con esto quiero decir que proponerse metas u objetivos elaborados desde la voluntad y desde la libertad  resulta algo que que nos humaniza. Lo que pasa es que muchas veces podemos caer en el error de creer que proponerse metas, per se, es algo bueno que nos ayudará a mejorar. Y aquí comparto tu opinión acerca de la mentalidad empresarial que nos inunda. Pero, ¿no será más bien un problema a la hora de establecer criterios, más que un problema de marcarse o no objetivos? Es decir, el bondadoso padre que se afana en inculcar a su retoño la conveniencia de estudiar **** en vez de **** porque así  logrará una mejor salida profesional se está equivocando porque utiliza un criterio materialista cuando debería emplear otro criterio, quizá el de plantearse una formación, porque esa es la etapa en la que está instalado su bienamado hijo. En este caso, no creo que se equivocaría por plantearle objetivos; más bien sería por confundir el criterio. </p>
<p>Otra cosa es la competitividad, la necesidad de rivalizar. Eso no es bueno en sí, ni creo que tampoco venenoso. Muchas de las actividades humanas están basadas en la competitividad: el deporte, el juego. Sólo que si consideramos la competitividad como un objetivo (“ser competitivos”) en vez de lo que es -una capacidad para conseguir algo que otro quiere también- pues tenemos muchas papeletas para ser desgraciados. </p>
<p>Me he liado mogollón, así que termino esta estupidez: los objetivos,  la rivalidad están con nosotros, pero a nuestro servicio, no para jodernos la vida. Para evitarlo, lo mejor es pensar un poquito todos los días o por lo menos no aceptar las cosas sin filtrarlas.</p>
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