El niño zoólogo

Cuando yo era más joven soñaba con escribir grandes novelas.De niño,cuando me planteaba qué quería ser de mayor, pasé por varias fases.En la primera de ellas sólo era capaz de concebirme rodeado de animales. No podía ser de otra manera.Me parecían más interesantes que las personas e, influenciado tal vez por el santo de Asís, era capaz de enterrar hormigas a las que había pisado accidentalmente.No sabía qué nombre ponerle a mi profesión. Un día,deambulando por un diccionario, encontré la luz: zoólogo.Yo iba a ser zoólogo.Algo que sonaba tan serio e importante no podía defraudarme. Ahí estaba yo, esperando que alguien me preguntara para responderle como quien no quiere la cosa:zoólogo.Cuando me metía  en la cama,antes de dormir, cerraba los ojos y viajaba despierto por los cuatro confines del mundo, haciendo grandes expediciones e investigacionesalbatros y cuidando a los que por entonces creía los seres más dignos de mi compasión. El tiempo pasó, y yo con él.Los animales seguían ocupando un lugar preferente en mi vida.Leía libros sobre ellos,veía documentales con pasíon devoradora.En uno de ellos, hablaban sobre los albatros, grandes aves que viven en islas desiertas del índico y pacífico.Nada les molestaba,sus vidas no eran amenazadas por viles depredadores.El paraiso en la tierra. Yo quería ser  un albatros y llevar una retirada y segura vida en un islote del pacífico.Después llegaron los problemas,el conflicto anidó dentro de mí.De zoólogo pasé a querer ser payaso.Algo me atraía de esos seres a los que nunca podemos ver la cara.El dilema era que los payasos  me producían tristeza.¿Cómo ser algo que me entristece? Siempre imaginaba una doble vida en los payasos.Yo queria actuar, hacer reir a los demás.No podía evitar imaginar que cuando se apagaban las luces y la gente se había marchado a sus casas, el payaso se quedaba solo y triste. Debajo de su pintura de colores intuía una vida desgarrada y solitaria.La duda,el perpetuo enemigo,se apoderó de mí y acabé por abandonar este segundo proyecto.Me veía sin futuro.Tenía que encontrar la llave de mi vida.Necesitaba ser algo. Miraba en enciclopedias el significado de palabras desconocidas para mí:ingeniero, arquitecto, astrónomo y un largo etcétera. Nada me convencía.Creo que era el único niño que no quería ser bombero ni policía.Fue por esa época  que una mañana de invierno apareció el director del colegio por nuestra clase para explicarnos que nos iban a hacer unos tests psicológicos de inteligencia y personalidad. En ellos además de saber cómo y cuán listos eramos también se vería qué profesión se adaptaba a nuestras características y capacidades.Era el momento oportuno.Necesitaba saberlo.

El día D a la hora H un adusto peronaje de ojos penetrantes se  presentó en el aula.Yo lo veía como a un adivino.El me diría lo que ansiaba conocer. Ya no habría más dudas, sólo certezas.Con toda parsimonia y transcendencia puso ante nosotros un buen monton de hojas con innumerables preguntas.Yo me lancé con ahínco y vehemencia a responderlas. De ellas dependía nada menos que mi futuro.Al acabar, las repasé una y otra vez, puse mi nombre bien claro, no fuera a ser que mi destino cayera en otras manos y se las entregué al chamán caido del cielo.Esperé ansioso los resultados.No me interesaba mi coeficiente intelectual,tampoco sabía muy bien qué era eso, me daba bastante igual si era extrovertido o no, si tenía  capacidad de abstracción o si mostraba un excelente nivel de concentración  y resistencia a la  fatiga.Yo sólo quería conocer mi futuro.Aquel hombre, investido de sabiduría me hablaría como un oráculo y me revelaría mi destino.Cuando por fin tuve el sobre con el informe entre mis manos,respiré hondo, sequé las yemas de mis dedos y lo abrí.Un montón de gráficas aparecieron ante mí.Allí sólo había números. Seguí leyendo ansioso, y al final, en la última página,encontré lo que buscaba.No recuerdo exactamente la frase, pero venía a decir algo asi como:”La profesión para la que está más capacitado es :SACERDOTE“No se abrieron los cielos, no sonaron campanas, no sentí dentro de mí la llamada del altísimo.Volví a leer. SACERDOTE, SACERDOTE, SACERDOTE.¿Por qué?¿Qué había hecho yo para merecer eso? No servía para zoólogo, tampoco para payaso.Yo era un sacerdote.Me imaginé con sotana, me vi recibiendo las huchas del domund para con su contenido ayudar a los desfavorecidos del mundo.Quise ver en esto una señal, una llamada inapelable.Pero no fue posible. Me sentía decepcionado, estafado  y engañado.Tanto para esto.

Me fui cabizbajo a casa y entregué mi destino a mis padres.Ya nada tenía remedio.¿Querrían rezar un rosario conmigo?¿Me obligarían a ver Marcelino pan y vino? No sé si el espíritu santo vio que el psicólogo había bebido más de la cuenta o simplemente aplacó la sorpresa de mis padres.Lo cierto es que ellos se lo tomaron como algo curioso y no le dieron más importancia.

Superado aquél trauma y desconfiando para la eternidad de los tests psicológicos me encontraba de nuevo sin saber lo que iba a ser de mi vida.

Quise ser actor,autor teatral,buscar refugio en la música,montar un club de jazz y hasta acaricié la idea de transformarme en pastor(de ovejas) y escribir poesía.

De tanto pensar en el destino, en el futuro, y en el porqué de las cosas comencé a darle vueltas a la idea de pasarme la vida haciendo preguntas.Ya que no podía responderlas, podía especializarme en plantearlas.¿Puede uno ganarse la vida haciendo preguntas?No me importaba. En esa época me había vuelto existencialista gracias a Sartre y me parecía que esa pregunta era ridícula.La decisión estaba tomada.Ni zoólogo, ni payaso, ni cura. Estudiaría filosofía y así podría  pasarme la vida  preguntándome qué rayos iba a ser cuando fuera mayor.La ventaja de esta decisión es que con hacer la pregunta bastaba. Si de eso podía vivir era un asunto que de momento no me interesaba.Cuando fui más mayor, soñé con escribir grandes novelas.

Preguntas y respuestas

¿Qué hay cuando cerramos los ojos?,¿cómo es posible pensar en el infinito y  poder dejar de hacerlo?,¿qué es primero lenguaje o pensamiento?,¿de dónde sacan dinero los chinos para comprar locales y montar sus negocios?,¿qué había antes del big-bang?,¿por qué el 92% de usuarios de ordenadores utiliza windows?,¿duermen las flores?, ¿puede dios crear una piedra que no pueda levantar?,¿por qué cuesta tanto pedir perdón?,¿si el universo se expande constantemente,¿qué hay donde se expandirá mañana?,¿a qué se dedican los inspectores de trabajo?,¿por qué siempre queremos lo que no tenemos?, ¿qué tiene él que no tenga yo?,¿por qué es tan dificil de encontrar la fecha de caducidad en una lata de conservas?,¿cuántas personas han leido la biblia de principio a fin?, ¿se puede ver amor en los ojos de un perro?,¿quién es capaz de entender  a la primera la factura del gas o del teléfono?,¿quién soy yo?,¿se comió el lobo a caperucita?,¿por qué las mujeres utilizan al hablar el estilo directo y los hombres el indirecto?,¿por qué soñamos?,¿a dónde van las palabras cuando las pronunciamos?,¿qué pasa con las cosas cuando ya no las miramos?,por qué somos monógamos?,¿por qué separado se escribe todo junto y todo junto separado?,¿por qué admiramos lo que no entendemos?,¿por qué hablamos más alto a los extranjeros?,¿es posible el conocimiento?,¿qué es el tiempo?,¿hasta donde se lava la cara un calvo?,¿cómo puede una palabra significar algo?,¿por qué Socrates es famoso si no sabía nada?,¿podíamos haber hecho cosas distintas de las que hemos hecho?,¿por qué los kamikaces llevaban casco?,¿por qué lloramos de alegría?,¿qué sentido tiene la existencia?,¿por qué cerramos los ojos ante lo evidente?,¿por qué cuando una madre tiene frío le pone el abrigo a su hijo?,¿de qué color es un camaleón cuando se mira al espejo?,¿queda alguna pregunta por hacer?,¿están las respuestas, amigo mío, flotando en el aire o la vida consiste en plantear preguntas sin respuesta?

Gilipollas

El problema de fondo es que no tratamos el fondo.

Siempre pasa lo mismo.Es duro reconocerlo pero creo que no tenemos remedio como especie. Es cuestión de tiempo.

Ahora nos ha pasado con Joseph Fritzl.”¡Es un monstruo!” repetimos simiescamente. Ponemos la televisión, escuchamos la radio, leemos la prensa e incluso algún intrépido busca información en internet.Tras tanto análisis y estudio lo más ingenioso que se nos ocurre comentar es el sistema de apertura que tenía la puerta en caso de que Joseph muriese, o exclamamos cariacontecidos, al verle robusto y lozano en Tailandia:”pero si parecía normal”. Otros, más estudiados, lanzan una atrevida hipótesis:”ya se ve que estaba loco”.

Este caso(no sólo Fritzl, sino nosotros) no es más que otro ejemplo del grado de degeneración al que hemos llegado como especie.

Lo mismo podríamos decir cuando, por ejemplo, analizamos el problema de la inmigración circunscribiéndonos a ese que se pasea con mala cara cerca de nuestra casa o del colegio de nuestros hijos. Hay que poner remedio a la inmigración porque he visto al de la esquina trapicheando.

El ochenta por ciento de los contratos laborales (como mínimo) que se hacen en España son ilegales. Esto es un hecho y lo único que se nos ocurre decir es que “algo es algo”,”es normal al principio” , o que “peor lo tuvimos nosotros”.

Un ciclón arrasa  la ex-Birmania, lo lamentamos si, pero adustos añadimos: “ya se lo habían advertido dos días antes los meteorólogos indios” Por no mencionar el silencio patriótico que se siente cuando se paga por el rescate de unos pescadores secuestrados. Como son “nuestros” no se puede preguntar si se ha pagado o no y qué implicaciones tiene ese pago, y aceptamos como idiotas las absurdas respuestas de los responsables.

Si preguntamos, como lo haría una ameba de mediana inteligencia:

¿Por qué la mayoría de mujeres del mundo vive  explotada, violada, mutilada,maltratada y marginada?

¿Por qué la prensa jamás pregunta lo que hay que preguntar ni explica lo que hay que explicar?

¿Qué responsabilidad tenemos en el hecho de que millones de seres humanos dejen casa,tierras y familias a cambio de casi nada?

¿Por qué se permite que una siniestra junta militar gobierne un paiś en el siglo XXI?

y la pregunta del millón:

¿A qué coño se dedican los inspectores de trabajo?

Si preguntamos esto, decía, nos mirarán como si de verdad fuéramos amebas y tranquilamente contestarán.”este tío va de raro” y continuarán tomando una hortera gamba a la gabardina comentando como Julio Josefiño se hizo daño  en un dedo del pie en el partido de ayer.

La verdad es que somos responsables de casi todo lo que nos pasa, y si nos refugiamos en lo inmediato y  sólo nos interesa resolver  nuestros problemas cotidianos, admitámoslo. Ya no más”¿y qué voy a hacer yo?”, “si por mi fuera”, “que lo hagan los políticos que para eso les pagamos”.

Admitiendo la culpa y la responsabilidad estamos dando el primer paso hacia algo mejor.Mientras tanto, no nos queda más remedio que admitir lo único evidente:somos gilipollas.

P.D.: Que existan Joseph Fritzl, juntas militares o inspectores de trabajo no nos hace mejores.