Fin de curso

Acabo de ordenar todas  mis cosas.En mi mesa ya sólo quedan una carpeta roja y unos cuantos papeles.Serán los primeros en ser leídos a mi vuelta, allá en el lejano septiembre.Antes de apagar el ordenador he mirado por última vez el correo; ningún mensaje nuevo.Aliviado  he dirigido el puntero a la esquina inferior izquierda de la pantalla (en el trabajo sigue mandando windows) y cuando estaba a punto de clicar en ” apagar equipo” he cambiado de opinión y he decidido congelar este momento.

Hoy es tres de julio, por las dos ventanas que tengo a mi derecha entra el sol a raudales y se oye el bullicio de la gente al pasar.Aquí dentro, sin embargo, estoy sólo,todo está vacío.Me siento como el capitán que abandona el último su barco.

Ha sido un mes de junio terrible.No recuerdo haber trabajado tantas horas nunca. Junio que debería ser como el viernes de los meses, el anticipo del descanso, el disfrute por anticipado  se ha convertido en una lenta agonía, en una cuesta arriba en la que nunca divisas el final.He entendido al ciclista que levanta la cabeza buscando la cima a la vuelta de la curva y descubre que tras ella hay otra y luego otra. Ahora que todo ha terminado, o casi, no disfruto como pensaba que iba a  disfrutar.¿Por qué lo que uno imagina es siempre mejor que la realidad misma?.Tengo delante de mí dos meses de vacaciones, eso es un gran privilegio y soy consciente de ello, mi lugar en el mundo me espera, los campos que recorreré, los libros que leeré y la música que escucharé me están aguardando.¿Por qué, entonces, no salto de alegría?

A veces pienso que soy yo quien falla, hay algo que me impide aprovechar el momento presente, sueño con momentos que cuando llegan ya no son sueños.También sé que cuando lea esto el próximo otoño, este instante me parecerá único e irrepetible y sentiré una nostalgia dolorosa que me atravesará de parte a parte.Sé todo esto, lo escribo y, a pesar de todo, olvidaré esta extraña sensación que me domina y pensaré, en la distancia y en el tiempo, que este momento sí era irrepetible.

Miro ahora a mi alrededor y veo la mesa de reuniones que  tantas discusiones ha padecido, veo la máquina del café, las sillas vacías,el teléfono que, misericordioso, permanece en silencio (detesto los teléfonos).Los papeles que todo lo inundan ahora están como dormidos, cada uno en su sitio y siento un poco de cansancio y un poco de hartazgo. Me parece imposible que en un par de meses todo esto deje de ser silencio y vacío y  sea, de nuevo, ruido y ajetreo. ¿ Por qué da tanta pereza hacer lo que uno tiene que hacer?

Imagino que ya nunca volveré a sentarme frente a esta pantalla, que ya nunca golpearé estas teclas  y que las caras que han ido estos días desapareciendo de mi vista seguirán ausentes y no  siento nada. ¿Aumenta el desapego con los años?,¿el corazón se va haciendo de piedra con el tiempo?,¿por qué cada vez echo en falta a menos gente?

Languidecen los minutos y mis dedos ya no se agitan nerviosos como hace un rato.La voz de un niño contento llega desde la calle.La grapadora, el lápiz, el sacapuntas, los post-it y un taco de folios en blanco parecen descansar, ajenos a mi presencia.Todo será silencio y sombra, nadie hablará, no habrá sonidos ni colores pues nadie oirá ni verá nada.¿De qué color es algo cuando nadie lo mira?

Llegó el momento. Quedan atrás diez intensos meses de trabajo.Alegrías,problemas,cansancio y discusiones.Decisiones, aciertos, errores, malas caras y sonrisas.Decepciones, arrepentimientos, dudas y ayuda.

Ahora sí, apago el equipo, bebo un vaso de agua,recogo mis cosas, miro por última vez la mesa y el despacho y cierro la puerta.

No pienso en nada, salgo a la calle y me pierdo entre la gente que continúa su camino tan ajeno al mío. Me pongo  los auriculares y Bob Dylan me canta al oido The times they are a- changing mientras camino lentamente hacia casa.

Mañana será otro día.

A veces

A veces lo cotidiano me resulta intrascendente. No puedo evitarlo. Cuando me descubro a mí mismo pensando en la sartén que tengo que comprar o pasando el rato ante la televisión me deprimo.Cuando veo las caras de la gente que afanosa trabaja por no aburrirse escapo impaciente de su mirada.

A veces me canso de mí mismo. Me gustaría ser capaz de no pensar en nada, de dejar la mente en blanco y limitarme a descansar.Me gustaría tener una habilidad manual que me permitiera concentrarme en hacer una mesa, en cortar hierba o en pintar un cielo azul.Lo intento pero no puedo.

Cuando me acuesto buscando el reposo las ideas acuden corriendo a mi cabeza y, como con vida propia, independientes de mi voluntad, me obligan a quedarme con ellas. Cuando paseo es rara la vez en que puedo fijarme en el paisaje. La concentración se produce en mi mente hiperactiva y lo que me rodea desaparece.

Todo esto me fatiga.Además la mente ,en general, es poco fructífera.Horas y horas sopesando pros y contras, valorando ventajas y desventajas, perdiendo el tiempo añorando lo que pudo ser y no fue o lo que me gustaría que fuera y nunca será. Los resultados son escasos tras tanto esfuerzo.

A veces sueño con limitarme a mirar, observar lo que sucede a mi alrededor y atravesar el tiempo entre olores y colores. Desconectar de las obsesiones que me impiden apreciar lo que  a menudo olvido que tengo.Quisiera ser pájaro y volar por un cielo cercano a la nada.

Vivo en una batalla campal  para poder permanecer aquí y ahora y olvidarme de tanto ayer  y  tan poco mañana.No sé si merece la pena tanto dolor de cabeza.No es la prisa lo que me asusta, no es el día  que se acaba.Es la palabra que incesante se repite sin que yo pueda callarla.

A veces  me calmo, me siento y me digo, no tienes la culpa.Los días pasan, uno tras otro se arrastran  por un suelo mojado.Yo resbalo por ellos pero,al fin y al cabo, siempre me levanto.Despacio cierro los ojos y miro hacia adentro.Veo luces  de colores  y no soporto su destello.Añoro el blanco y el negro.

Dudas constantes de si hago bien. Las preguntas en busca siempre de respuestas.Yo divagando y la vida que pasa corriendo a mi lado.La dejo ir y ella nunca  da media vuelta.Pensar, hablar, escribir, leer.Estoy lleno de palabras que pugnan por salir.Yo las retengo egoísta.Siempre creo que sin ellas no soy nada.

Estoy enfermo de mí mismo.Todo me parece poco.Sueño con otra vida,me gusta verme allí,caminando,pisando la tierra,sintiendo el sol sobre mis hombros,yendo cada vez más deprisa hasta no pensar en nada.Hasta ver la tierra tan sólo como tierra siendo yo no más que movimiento.

A veces pienso estas cosas, desvaríos pretenciosos por no querer enfrentarme  al aquí y al ahora.No es para tanto.Tengo un secreto.Cuando todo va tan rápido que no puedo detenerlo yo soy el que paro.Saco mi brújula sin norte y vuelvo siempre a casa.A mi casa.

Mr. Hyde y yo

A veces pienso que soy más yo cuanto más solo estoy.No quiere decir esto que esté mejor así. Pienso mejor y siento mejor a los que  me rodean.Cuando hablo conmigo todo es diáfano.Sé lo que tengo que decir en cada momento.Nada se interpone en mis sentimientos.Las palabras atraviesan sin dificultad la garganta.Soy uno.No sé qué me pasa cuando estoy frente a alguien, dejo de ser  totalmente yo.Soy dos.Cuando soy uno, no exijo, doy.Cuando hay más gente presente, en cierta manea actúo y no puedo evitar que Mr. Hyde aparezca y domine la escena. Busco el punto débil del otro.Exijo sin piedad lo que sé que no me pueden dar.Sé de antemano que no debo hacerlo pero la lógica inmisericorde del pensamiento le gana la partida a la voluntad.Si de todos es sabido que fuerza sin control no sirve de nada,¿para qué vale el pensamiento sin voluntad?Lo intento, una y mil veces lo hago, pero sólo lo consigo cuando estoy a solas.Confieso que soy cruel sin querer serlo.Podría decir que no puedo evitarlo pero sé que miento.No puedo aceptar en mí excusas que no acepto en los otros.Creo sinceramente que dentro de mí habita otro yo que muchas veces me domina y que me impele a hurgar en las heridas en vez de sanarlas.Escribir es un acto solitario.Uno habla consigo mismo y sabe perfectamente cuando miente.Escribir es deshacerse de  los fantasmas que nos habitan.Yo escribo para ser mejor.Para ser más yo.No es un acto generoso para con los demás. Es algo necesario para mí mismo.Quiero matar a Mr. Hyde.Lo mismo sucede con los sentimientos.Se pueden fingir ante alguien, a solas son lo que son, sin trampa ni cartón.Me cuesta mucho compartir emociones.El pudor me envara y de nuevo surge el actor.Cuando estoy solo y cierro los ojos lo que siento es transparente, tanto que las palabras no son más que adornos para recrearme.Me cuesta mucho pedir perdón.Cuando se da el caso, hago malabarismos para que el otro comprenda que acepto mi equivocación. Hago lo dificil.Decir simplemente  perdona se me hace imposible.No es orgullo.Es incapacidad de desarmarme.La sinceridad, la unión que debería de darse en el acto del arrepentimiento me parece tan íntima que no la puedo compartir, por eso me arrepiento solo y eso es trampa.

Engañar a los demás es comprensible, podemos no aprobarlo, pero lo entendemos.Todos mentimos.Engañarse a uno mismo es tomarse a uno mismo por idiota y eso sólo lo hacen los idiotas.

La pregunta es:¿quiero que los demás me vean y me conozcan como soy cuando estoy a solas?Lo fácil es responder un sí sin barreras.Creo que es una pregunta retórica.Es imposible que se de tal situación.Nadie es igual a solas que con los demás, nadie dice todo lo que piensa,desea y siente.Sólo somos nosotros cuando estamos solos.Sin embargo no podemos  ni queremos vivir solos.Necesitamos de los demás y para conseguir su compañía,para mantener el equilibrio imperfecto en el que vivimos nos dotamos de una personalidad modificada, de unos pensamientos adiestrados y de sentimimientos no expresados.El engaño se vuelve necesario.A nosotros nos toca decidir cuándo es superfluo.De vez en cuando, sólo de vez en cuando, surgen personas y momentos en nuestra vida en los que uno deja de ser dos para ser uno.No hay que estar alerta.El otro ve a través de nuestra piel, de nuestra mirada, de nuestros gestos.Las palabras hacen de puente, pero ya nada disfrazan.Nos comportamos con ellos como si estuviéramos solos.Esa es la intimidad,la amistad y a veces el amor.Si un día notamos que necesitamos de nuevo fingir,estamos ante el comienzo del fin.Podremos engañarnos como idiotas durante un tiempo.La suere está echada.

Vivimos,en fin,con la doble cara del fingidor.No es ficción, es realidad.La ficción es un intento de comprender lo que nos rodea, de entendernos a nosoros mismos.El fingimiento es un instrumento que utilizamos para vivir en sociedad.De la misma manera que en una sociedad ideal no harían falta leyes ni normas, en las relaciones personales no debería haber lugar para la mentira ni el fingimiento.La larga historia que llevamos a nuestras espaldas nos ha demostrado que no es posible ni lo uno ni lo otro.El derecho lo consideramos uno de los exponentes máximos de la civilización y el hecho de fingir lo hemos elevado a la categoría de arte.

Acuerdos y desacuerdos

La realidad la percibimos a través de los sentidos.Los sentidos no son objetivos.Conclusión:no podemos percibir la realidad objetivamente sino subjetivamente.El asunto se complica al darnos cuenta de que no somos los únicos que percibimos la realidad.Cada uno lo hacemos subjetivamente pero al final mi percepción se ve afectada por la que otros tienen y acabamos aceptando como real aquello en lo que diversas subjetividades coinciden.Esa coincidencia es el acuerdo al que llegamos y que permite que todos tengamos un similar concepto de realidad.Salta a la vista que esto puede facilitar  la comunicación, pero es claro también que la realidad que se describe de esta manera es una realidad artificial.
El instrumento más importante que utilizamos para describir lo que nos rodea es el lenguaje.El lenguaje se sirve de símbolos que tratan de dar una idea cabal de aquello que expresan.Otra vez nos encontramos con la comunicación como único medio posible de llegar a un acuerdo sobre la descripción de los fenómenos que nos rodean.
Si lo dicho hasta aquí es así, los problemas que se plantean no tienen fácil solución: ¿es posible, entonces, un conocimiento verdadero y objetivo de lo que  hay en el mundo natural?,¿tenemos que contentarnos con ese acuerdo intersubjetivo que permite que nos entendamos y comuniquemos?,¿hemos de aceptar, por tanto, que el acuerdo al que hemos llegado hoy, puede variar en el futuro?,¿es la realidad cambiante según los símbolos que se utilicen para percibirla?…
Los seres humanos vivimos en el tiempo.Este es otro concepto acordado por los hombres para poder entender nuestra existencia.No podemos concebir la realidad fuera del tiempo.Si éste no existe y la realidad natural no podemos conocerla, ¿qué nos queda?.
Los caminos seguidos a lo largo del tiempo han sido fundamentalmente dos:ciencia y religión. La segunda es sabido que ha optado por revelaciones y dogmas que no son alcanzables por medio de la razón sino por el de la fe.La primera se ha afanado en basar la descripción del mundo apoyándose en la lógica y la razón.Si somos estrictos tampoco la ciencia garantiza el real conocimiento pues no puede evadirse de las percepciones,que por definición son subjetivas.Incluso en el mundo de la ciencia hace falta acuerdos para dar algo como válido.Nunca salimos del atolladero.Parece que existe algo real más allá de nuestra percepción y del tiempo que nunca podremos conocer pues los instrumentos que utilizamos para ello se situan en el tiempo y son necesáriamente subjetivos.Curiosa especie la nuestra , que a pesar de todo, sigue empeñándose en alcanzar lo inalcanzable.Esta peculiaridad de la que hablamos es la  que nos ha ido alejando del mundo natural y nos ha adentrado en el mundo simbólico.Este último por contra, nos ha llevado a intentar conocer la realidad.Los que permanecen inmersos en el mundo natural no son conscientes de ello y no sienten necesidad de conocer.No evolucionan.La especie que gracias al símbolo, lenguaje y pensamiento fue capaz de ser consciente de su existencia no puede por contra alcanzar el verdadero conocimiento.Sólo queda ante nosotros la posibilidad de describir la realidad social. Esa es la que constantemente tratamos de conocer y para ello sólo ha sido posible basarse en los acuerdos.
En este campo ninguno de los acuerdos a los que se han llegado puede ser tenido por definitivo,inclusive en la ciencia.La historia nos demuestra a las claras esto.Todo lo que en un momento dado fue considerado como cierto se ha desmoronado después con otro acuerdo por mucho que se haya querido disfrazar de verdad objetiva y perenne.Parece,así, que todo es relativo.¿Tiene esto demasiada importancia?Depende de cual sea nuestro objetivo.Si lo que queremos es lograr una descripción objetiva y fuera del tiempo del mundo natural, lo tenemos bastante complicado.Por el contrario, si lo que buscamos es asentar una realidad social en la que lo símbólico tenga  vida propia y nos permita el desarrollo de las capacidades humanas encaminadas a lograr un acuerdo en el que conceptos como libertad y justicia sean aceptados como la única base posible en la que pueda descansar nuestra existencia, lo relativo de nuestros conocimientos del mundo natural pasaría a estar en un segundo plano.

El ser humano ha alterado el orden natural de las cosas, queriendo  o sin querer, ésta ha sido su gran proeza.Una civilización que situa a la libertad por encima de la felicidad, que no abandona nunca el ansia de conocimiento, sabiendo incluso lo iluso de su tarea,que considera la voluntad individual como indispensable para conseguir acuerdos y que es capaz de crear los intrumentos necesarios para lograr que se de la comunicación es, vista así,sin bajar a lo particular,algo grande.La experiencia acumulada nos demuestra que hemos de abandonar vanas seguridades  y lanzarnos en pos de un mundo en el que aquél que piense diferente no sea tachado de loco.Lo mismo que hemos de aceptar que los conocimientos del mundo natural no son objetivos pero a pesar de ello aceptamos el método científico como medio de mejorar  nuestra comprensión del entorno, hemos también de basar nuestra mejora y conocimiento de la realidad social en los acuerdos, aceptando que la comunicación sólo se da cuando hay libertad.La libertad nos puede llevar a la equivocación, ese es el precio que pagamos. Lo debemos hacer gustosamente.

Dilemas y dualidades

CAUSA

Hoy he visto un desfile de moda. Hasta aquí normal.Con reservas, pero normal. Lo peculiar no era la ropa, ni sus colores ni sus diseños. Tampoco el precio; algunas  prendas sobrepasaban los 18.000 euros. ¿Qué es eso para una sociedad como la nuestra? Lo anormal, lo cómico, lo trágico, lo vergonzoso, lo indignante, lo terrible era…no puedo decidirme.Escoger entre los modelos y el público se me hace dificil, casi imposible. Los ojos se me salían de las órbitas al comprobar que los modelos eran ¡perros!Sí, animales de cuatro patas, indignos de tal nombre. El público, no sé,¿cómo describirlo?,mejor ser breve. Era completamente idiota.¿Entendéis el dilema?

EFECTOS

Contención

La diferente percepción que tenemos de las cosas, nos hace, a veces, casi siempre,  olvidar el problema de fondo.Nos enzarzamos en disputas sobre modos y maneras y abandonamos a su suerte a la víctima inocente. Ésta, la víctima, ve, deseperada y desesperanzada, cómo nos perdemos por laberintos sin salida que nos hacen luego llegar irremediablemente tarde.Ir al grano es la tarea que evitamos, disfrazando de prudencia y mesura, la cobardía, la pereza y la falta de ganas de perder ni un ápice del injusto privilegio en que sustentamos nuestra cómoda distancia de lo real y verdadero.

Cierta ira

No mirar más allá de nuestro ombligo, sentirnos el centro del universo y ocultar tras el embrutecedor ruido de nuestras palabras, la pura verdad de lo simple y evidente.Hablar y no decir nada es nuestra pericia mejor lograda.No detenerse a pensar, no volver la vista atrás y escapar de la rabia infinita que nos persigue.Somos artistas del alambre, hemos creado un perfecto equilibrio que se sustenta en la nada.

Enfado

¿Qué más decir? Palabras sin usar ya no nos quedan.Volvernos a repetir en un bucle infinito de sintaxis malograda.¿Qué hacer? Somos prisioneros de nuestros más negros pecados.No podemos, no queremos romper las cadenas que nos atan.Quitarnos la venda de los ojos, ¿para qué?, si ya ni tan siquiera somos capaces de sentir el dolor que hemos causado.Inocentes o culpables, víctimas o verdugos.Creadores de dualidades sin  sentido.Escudos que nos brindan protección ante la flecha que certera apunta hacia el centro de nuestro corazón impenetrable.

Calma

No busquéis amargura disfrazada.No encontraréis un mal momento.No hay odio ni locura.Tan sólo son palabras encadenadas a la espesa realidad que nos rodea.

Esperanza

Ver a un niño dormido es nuestra única esperanza.Verlo levantarse de la cama, abrir la ventana, respirar y sentir nuestra mano en su hombro.Esa mano, ese gesto valen más que todas nuestras palabras desgastadas.Sigamos así, callados, salgamos con él a la calle y aprendamos que el mundo es mundo aunque nosotros no estemos.

Realidad

Cuando cansados, cerramos los ojos,nada se detiene,sólo nosotros.No seamos arrogantes ni pensemos que la luna y las estrellas desaparecen cuando ya no las miramos.

Futuro

Deshacer el camino andado y empezar de cero, otra vez, como si nada hubiera pasado.Decir pan y no saber lo que decimos, mirar nuestras manos y asombrarnos de sus infinitas posibilidades.Dibujar de nuevo el mundo y llenarlo poco a poco  de colores.

EPÍLOGO

Hay un a delgada línea que separa muchos opuestos.Se ve claro entre el amor y el odio. Lo mismo ocurre entre lo trágico y lo cómico, la esperanza y el abandono. Es fácil pasar del uno al otro.La vida, por eso se ve mejor en blanco y negro.Sé que hay matices, no lo dudo.Pero al final la falta de colores es blanco y todos ellos juntos, negro.

Poesía y realidad

Platón pensaba que tras cada cosa se esconde una verdad inalterable. Sócrates parece que pasó su vida  intentando demostrar la existencia real de conceptos como la  bondad y la justicia. Si tales cosas son ciertas, ¿en que queda convertido el mundo al que llamamos real? Platón lo solucionó considerando que nuestro mundo no era más que un lugar poblado por sombras, pálidos reflejos de la  auténtica realidad (ideal) donde no corren  los caballos sino reside la caballidad, donde no vuelan los pájaros sino habita la pajaridad.Este paso de nuestro mundo de sombras al mundo de la realidad ideal seŕia lo que podríamos llamar un camino hacia la perfección. ¿No será sólo poesía? Y no lo digo en sentido peyorativo.Nada hay tan sublime como algunos logros poéticos que consiguen hacer comprender,intuir o sentir en unas pocas palabras lo que otros somos incapaces de lograr tras una larga vida de peroratas , discursos y razonamientos.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.

¿Cómo expresar más con tan poco? Pero la poesía no es real, como tampoco existen la perfección ni la belleza y por ello no dejamos de perseguirlas.Esa es la condición humana.Escapar de la realidad para olvidarla es tarea de necios.Traspasar el mundo real para comprenderlo es el fin de la poesía.Y  poesía a fin de cuentas somos tú y yo , y todo el mundo que tenga consciencia.

Cuando cierro los ojos pienso en lo queda fuera,¿cómo será cuando no lo miro?¿Será  tan siquiera?.No pienso en lo que está dentro, pues eso, mi universo, no es más que pura poesía.

(Para Karen en el lado oscuro)

Mentira y verdad

Tiene un libro Vargas Llosa,cuyo título siempre me ha gustado mucho.Se trata de “La Verdad de las Mentiras”. No sólo es bonito, sino que además nos da pie para reflexionar sobre un tema que, al menos a mí, me interesa sobremanera.Todos nos pasamos la vida hablando y opinando de cosas de las que nada o muy poco sabemos.Si hacemos un ejercicio de sinceridad tendremos que reconocer que en multitud de ocasiones aseguramos cosas que desconocemos, sólo con el propósito de quedar bien, vencer en una discusión o no admitir que de ese tema nada sabemos.Cuando la ignorancia y la vanidad se unen siempre vence esta última.Lo que más diferencia al hombre de los animales no es el lenguaje,el sentido del humor o la inteligencia, sino la vanidad y la mentira.Si nos ponemos a pensar cuáles son las convicciones más profundas de un ser humano nos damos cuenta de que en la mayoría de los casos no tienen ningún fundamento.Soy socialista,dice Pedro por ejemplo, pero cuando le pedimos que nos explique cómo ha llegado a esa conclusión, Pedro no saldrá de lugares comunes o bien repetirá de memoria lo que otros han dicho antes que él.Cuando alguien afirma que es católico normalmente no sabe ni lo que está diciendo.Al ser preguntado contestará que así fue educado o que eso no se puede explicar ni razonar.Qué decir del que desprecia todo aquello que no conoce.No hay mayor mentira que la de aquellos que sólo quieren conocer lo que les conviene ,lo que les deja tranquilos.El miedo a lo desconocido hace que nos aferremos a lo poco que conocemos como si de una verdad absoluta se tratase.De aquí al fanatismo hay un paso, y los fanáticos no son más que mentirosos ignorantes que de tanto repetir su mentira llegan a creer que es verdad.

Cuando la educación no es más que mera transmisión de conocimientos,la libertad un derecho adquirido,la democracia algo que nos han dado y la cultura unos cuantos libros leidos, tenemos necesidad de reafirmarnos y para ello la mente humana ha inventado su arma más poderosa:el autoengaño. El hombre es un animal de costumbres y cuando se acostumbra a mentir ya no miente, se lo cree.La ficción,entendida como mentira, nos debe ayudar a interpretar la realidad que nos rodea,no a inventarnos la realidad que nos conviene.Hemos transformado la realidad porque no la entendemos,hemos creado la ficción para entenderla y para reflexionarla pero nos hemos quedado en el camino,en esa mentira en la que todos somos altos, guapos y en la que siempre tenemos razón porque de todo sabemos y opinamos y no nos calla ni dios.

No somos lo que hemos conseguido ser sino que somos lo que nos conviene ser:vanidad de vanidades.

Calumnia que algo queda.